Entrevista: Javier Ruiz de Ojeda

Pionero en el desarrollo del SIAP,  la primera nave no tripulada construida en España nos cuenta cómo ve el futuro del sector.

“Los drones están ahora como con los smartphones en el año 2009, cuando sólo había 25 aplicaciones”

Entrevista: Javier Ruiz de Ojeda Zurita

El interés por los sistemas aéreos no tripulados (inicialmente llamados RPVs: Remotely Piloted Vehicles) más conocidos hoy en día como drones, nació en España en la segunda mitad de los años 70, simultáneamente en dos sectores: el militar y para su posible uso científico.

La iniciativa española se plasmó en un concurso (ocho millones de pesetas de la época) de Planes y Programas del Ejército del Aire para el diseño, construcción de la célula e integración posterior de sensores de un prototipo de RPV, que se denominó SIAP y que se encargó a una pequeña empresa de emprendedores (Aviación General, S.A.).

Este prototipo, tras realizar sus vuelos y ser aceptado, se entregó al Ejército del Aire y respondía a un diseño de avión de ala fija, doble cola y motor adaptado de uno de motocicleta todo terreno, reformado a bicilíndrico en la escuela Técnica Superior de Ingenieros Aeronáuticos (ETSIA) en Madrid por la Cátedra de Propulsión. Este ejemplar del primer RPV español no tuvo continuidad, y se conserva hoy en el Museo del Aire en Cuatro Vientos (Madrid).

piloto de drones
Javier Ruiz de Ojeda Zurita como instructor de vuelo durante un curso con Avistadrone en Valladolid
piloto de drones

Desde entonces y de una forma natural Javier ha ido ganando protagonismo dentro de Avistadrone, primero convirtiéndose en instructor de vuelo y actualmente formando parte del equipo estratégico para el desarrollo del negocio. “Actualmente hay mucho interés en el sector por la formación porque para una empresa joven relacionarse con alumnos de diferentes perfiles te ofrece muchas oportunidades, pero lo que más me interesa es desarrollar funcionalidades para los drones, porque las posibilidades son infinitas. Los drones están ahora como con estaban los smartphones en el año 2009, dos años después de que se presentara al mundo el primero: se sabía que podrían usarse para muchas cosas, pero sólo había 25 aplicaciones y no existía WhatApp ni Instagram, y nadie conocía Twitter o Facebook“.

En Avistadrone lo tuvieron claro tratándose de Javier, su currículum como ingeniero aeronáutico especializado en marketing estratégico es un activo hoy en día indispensable para su crecimiento. “El proyecto SIAP me hizo aprender una lección y es que para hacer cosas de innovación muchas veces es mejor una empresa pequeña que una grande. Eso se puede aplicar al sector de defensa y a otros sectores, por una simple razón: la empresa pequeña se juega su supervivencia si hace bien el trabajo. En las empresas grandes, los trabajadores saben que si el proyecto muere, saldrá otro y ellos seguirán recibiendo su salario a fin de mes…”

Detrás de su creación y diseño está Javier Ruiz de Ojeda Zurita (1952), uno de los 250 alumnos que han pasado en los últimos dos años por Avistadrone, escuela de formación de pilotos de drones ubicada en Cuatro Vientos, Madrid. “Elegí Avistadrone porque quería formarme en una escuela donde sus integrantes fueran pilotos de verdad, personas que valoran lo importante del vuelo y sobretodo, la seguridad de cualquier operación aérea”.

Desde niño, Javier anhelaba convertirse en piloto de avión, pero con doce años se dió cuenta que tener miopía se lo impediría, por eso decidió trasladarse a Madrid y estudiar la carrera de Ingeniero Aeronáutico. Profesión que ha desarrollado durante más de cuarenta años, con el logro de haber sido pionero en el diseño y construcción del primer avión no tripulado.

“Ganamos el concurso siendo una empresa de tres personas y lo celebramos trabajando todos los días incluso los fines de semana. Comenzamos los vuelos de prueba cerca de CasaVieja, hoy aeródromo del Tiétar y el proyecto se entrega según el presupuesto acordado y cumpliendo las características exigidas. Debiamos continuar con el desarrollo de cuatro prototipos más, pero finalmente se canceló y prefirieron comprar cuatro aviones alemanes que valían mucho más y que no llegaron a volar nunca”.

Hasta el año 2015, momento en el que se jubila, Javier ha trabajado como especialista en marketing y en estrategia para la segunda empresa aeronáutica del mundo. “Con la jubilación me centro en disfrutar de mis aficiones: la navegación, la docencia, la pintura, la fotografía… y es entonces cuando decido hacerme piloto de dron y comprarme uno”.

By | 2017-01-09T10:13:36+00:00 diciembre 28th, 2016|Entrevistas|0 Comments